Desde que recibimos la llamada desde Irlanda para preguntar sobre su boda en la Masia Xamandreu, Amparo ya nos conocía de bodas anteriores con Beatriz y Antonio y Amparo y Jonathan, todos ellos ya parte de nuestra gran familia. En todo momento nos sentimos como en casa todo el día. Dave, presa de los nervios, bajaba y subía del hall del Hotel Rey Don Jaime a la habitación, buscando invitados, familiares o cervezas, da igual, el caso es no para un segundo quieto. Mientras Amparo cruzaba la calle que desde su casa, justo enfrente le llevaría a la peluquería. Unos 38 grados nos acompañaban en este corto trayecto.

La estancia donde ella se vestiría está contigua al garaje. Todo muy tranquilo, o eso parecía. Llegado el  momento de la salida familiares, amigos y muchos niños invadían la habitación acompañados de sonoros besos y muestras de cariño. Amparo no tiene más que sonrisas y alegría para todos, muestra de un carácter muy cariñoso y afable.

La Masía Xamandreu nos aguardaba para la ceremonia. Dave respiró una vez ya hubo pasado el momento de su discurso. Una ceremonia bilingüe con muchas y bonitas intervenciones.

Lo que supuso una tórrida tarde de agosto se tornó en una cómoda noche para cenar al aire libre, y la Masia Xamandreu tiene inmejorables espacios para ello. Este es el resumen de un bello y caluroso día de agosto en Valencia.

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