Hacer la boda en el Huerto de Santa María de dos personas que ya conoces, y no sólo a ellos, sino a toda la familia, desde hace tiempo es hacerte sentir participe de su historia desde sus inicios. Rosa es el complemento a un Juan Carlos al que todo el mundo conoce, sino es por la pilota valenciana, por ser Dj, y si no por cualquiera de las cosas en que anda metido, de ahí que esta boda fuese un maremoto de sensaciones, de emociones y de actividad. Desde ya muy temprano la familia estaba muy implicada en ambas peluquerías, ya que este es su modo de vida. Así que deliberamos que estas eran parte de la historia que debíamos cubrir. En este caso cuanto antes empezamos antes comenzamos a reir. Cabe resaltar un detalle que dice mucho de lo que se siente ese día. De todos es sabido que los hombres tenemos menos preparativos que las mujeres y más aun un día de boda. Juan Carlos esperaba, cada vez más inquieto el momento de tomar las escaleras que le llevaran a la calle donde cada vez había más actividad. Después de varias idas y venidas, y más ida y venidas, apoyó sus manos sobre la mesa del comedor, resopló y dijo: “Jorge, hasta donde hemos llegado”.  Yo, que ya había tomado la foto sólo puede decirle, “si, has construido una bonita familia, ahora sólo toca disfrutar.” Son estas cosas las que penetran en tu adn y que recuerdas como momentos mágicos de tu vida.

Creo que es justo dejaros sorprender por lo que pasó ese día en el Huerto de Santa María, así que os dejo con este capitulo de nuestras vidas.

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