Que la boda de Marta y Fran iba a ser especial no nos cabía duda. Desde el primer día que los conocimos sentimos esa conexión especial que se expresa que las personas más cercanas. Pudimos preparar un breve clip con el que anunciaron su boda a sus invitados y desde ese día ya esperábamos ansiosos el día señalado.

Fran peinó con gran mimo a Marta, imaginaos la responsabilidad de saber que la estás poniendo guapa para ti. Pero él solo pudo ver eso, su peinado, el resto, como en la mayoría de las veces es el secreto mejor guardado de la novia.

Hubieron detalles para personas especiales en el transcurso de su vida, detalles que se convirtieron en emotividad y cariño.

Otras de las sorpresas para todos fue la elección del lugar donde celebrarían su boda. Fue la ermita de Jérica. No hay constancia que se sepa de ninguna otra boda celebrada allí. Raquel Flor, de Segorbe, fue la encargada de decorar la ermita y convertirla en un lugar donde mezclaba el paso del tiempo con colores pasteles y flor silvestre. Desde luego que para todos una gran sorpresa al entrar en la ermita.

El Huerto de Santa María fue el lugar elegido para celebrar la fiesta del enlace, una empresa que como sabéis nunca defrauda.

SHARE
COMMENTS